A partir de los años 60, el volumen de agua creció considerablemente, formándose grandes embalses (Cedillo, Alcántara, Torrejón,...) que poco a poco fueron anegando grandes superficies de vegetación ribereña hasta alcanzar la cota hoy conocida. En ellos se desarrollan especies autóctonas como los barbos y las bogas, otras ya viejas entre nosotros como las carpas y otras introducidas recientemente como el Black-bass, el lucio y la perca.

Actualmente, en las aguas embalsadas del Parque se mantiene la existencia de dos acotados de pesca al que tiene acceso todo pescador que lo solicite y abone la tasa establecida.
Cada año, para no incidir negativamente sobre la reproducción de especies protegidas como buitres, cigüeñas negras, alimoches, etc., se vedan temporalmente diferentes tramos de pesca, medida acogida por los pescadores con total normalidad.